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El 18 de Marzo de 1965, cuatro años después que Yuri Gagarin se convirtiera en el primer hombre en el espacio, Alexei Leonov dejó la nave espacial Voskhod 2 y se convirtió en el primer ser humano en realizar una caminata espacial.
50 años han pasado desde esta primera caminata espacial, o como se la conoce técnicamente EVA (Actividad Extra Vehicular). Los invitamos a través de esta muestra a conocer más sobre la hazaña de Leonov, y como su caminata espacial ha sido el punto de partida para conocer más sobre el espacio exterior y desarrollar la ingeniería espacial.

Dicha exposición cedida por la casa de Rusia en Bs. As.,se inaugurará el próximo lunes 18 de mayo  a las 12 hs. – Día Internacional de los Museos – en la Sede Las Heras de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires; donde también se encuentra el Museo de Ciencia y Técnica.

ALEXEI LEONOV

Alexei Leonov nació el 30 de mayo de 1934 en Kémerovo, una ciudad industrial rusa a orillas del río Tom. Asistió a la Academia de Artes de Riga, y en 1953 ingresó a la escuela preparatoria para pilotos de Kremenchug. En la Escuela Superior de las Fuerzas Aéreas de Chuguyev, recibió entrenamiento como piloto de combate.
En octubre de 1959, siendo estudiante de la Academia de Ingeniería de las Fuerzas Aéreas Zhukovsky, comenzó la selección de pilotos para salir a una misión espacial. Leonov fue uno de los doce pilotos seleccionados para el entrenamiento del programa espacial en 1960. La primera tarea de Leonov fue la de asistir a Yuri Gagarin en su primer viaje espacial, realizado el 12 de abril de 1961. Su oportunidad para realizar el primer vuelo espacial le llegó el 18 de marzo de 1965, a bordo del Voskhod 2, como segundo piloto de la nave junto con Pavel Belaiev.

El primer paseo espacial de la historia

Alexei Leonov estuvo fuera de su nave 23 minutos y 41 segundos, y pasó la mitad de ese tiempo en movimiento libre a unos 5 metros de ella.
Años después, recordando aquel legendario vuelo, diría: “Al abrir la escotilla vi un cielo de estrellas brillantes y la Tierra completamente redonda. Toda Europa estaba debajo de mi. Había mucho silencio, un silencio absoluto, todo estaba muy quieto. Tenía una sensación muy rara, imposible de imaginar”.
Al final de la caminata espacial, el traje de Leonov se había inflado en el vacío del espacio hasta el punto en que no podía volver a entrar en la exclusa. Finalmente consiguió abrir una válvula para permitir que la presión del traje descendiera y ser capaz de volver dentro de la cápsula

Luego de su vuelta a la Tierra, Leonov siguió trabajando en varios proyectos espaciales. Volvería al espacio como comandante de la misión Soyuz – Apolo, que fue la primera empresa espacial conjunta entre la Unión Soviética y los Estados Unidos. Ambas naves se acoplaron en el espacio el 17 de julio de 1975

Fue nombrado director del Centro de Entrenamiento de Astronautas Yuri Gagarin. Dos veces fue condecorado con el título de Héroe de la Unión Soviética. Al finalizar su carrera como cosmonauta, Leonov comenzó a pintar cuadros al óleo de gran calidad. Ha publicado varios libros con las reproducciones de sus dibujos como así sus memorias. En sus obras siempre el principal protagonista es un viejo conocido: el Espacio.

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